viernes, 10 de julio de 2009

El peor chiste de tu vida

Normalmente uno considera que tiene aptitudes que lo hacen diferente del resto o que bien si es algo común, al menos lo caracteriza. El que está afuera te puede decir "obsesionado", "dulce", "pesimista", "despreocupado", "un tipo tranqui" y por eso sos quien sos ante los ojos del público, de los segundos o terceros.

La mayoría de las veces la realidad es distinta. Uno diría que ciertas vedettes urugayas (gatos) tuvieron inicios austeros (chupando pijas) cuando en realidad son grandes artistas consagradas del medio (no).

Creo que le erré al ejemplo.

De todas maneras, el punto es que yo considero que soy un tipo gracioso, con cierta facilidad para hacer reír y divertir a las masas. Es así que ayer estaba haciéndome un café or someshit, con una grave fijación por el pan "Los Sorchantes".

Entonces me iluminé.

"Sor-chantes".

"SOR-CHANTES".

¿¡CÓMO NO ME HABÍA DADO CUENTA ANTES!?

¿¡CÓMO NADIE SE DIO CUENTA ANTES!?

Entonces estuve cerca de 2.11 minutos pensando un chiste con eso. Será que era jueves o que mi capacidad creativa es avasallante, pero se me ocurrió tremendo chiste:

¿Cuál es la monja que se come?

LA SOR CHANTES.

Por un momento me aplaudí por dentro, tiré un poco de papel picado (no mucho porque ensucia) y si no hubiera tenido la jarra de leche en la mano, me hubiera palmeado la espalda felicitándome por el éxito conseguido.

Lástima que no había nadie alrededor para compartirlo. CASI le mando el chiste por SMS a mi vieja, pero dije: "No, es tan excelente que su genialidad no entra en un mensaje de texto". Lo mismo con mi novia. Si se lo mandaba capaz que o le venía un síncope por falta de aire de tanto reírse o sino la echaban del laburo.

Tuve que solidarizarme y reírme yo solo.

Fue genial.

Tan genial que traspasa los límites de la excelencia y vuelve por el lado de lo malísimo.

En otras palabras, es un chiste tan bueno que termina siendo un chiste de mierda.




Mufasa, inventando chistes con el tío Rafiki y sus polvitos de colores