martes, 16 de marzo de 2010

Un broda me lo dijo en joda hace unos días: "Tenés mucho barullo en la cabeza, ese es el problema."

Capaz que hasta lo dijo en serio. De cualquier manera tiene razón, tengo mucho barullo. De ese que no te deja pensar ni escribir claramnete; una sensación horrible de inseguridad y determinación, coraje y miedo, apego y suicidio, pero sobre todo: ambivalencia.

Me pongo a escribir canciones para una mujer sin rostro que a veces le encuentro la boca, otras veces la piel y otras veces la voz; es una hoja en blanco y para peor no sé dibujar. Soy como un guante de manco. Como un guardabarro de jet. Como un snorkel de tiburón.

Un poco de todo, todo de un poco, todo de todo, y bueno... Eso que estás pensando. ¿Será mi designio transitarla así? ¿Estaré maldito o enmaldicionado? Todo parte del barullo que somatizo de a momentos, desde los bostezos hasta el baile enfermizo; todo barullo. Qué barullo. Lo peor es que las mínimas vibraciones ya repercuten en la psique y me hacen perder la brújula de nuevo (con lo que me cuesta mantenerme en un único curso con constancia...).

Para peor tengo un grano en la espalda que me está taladrando la médula. Dios, que termine ya esta semana.

domingo, 7 de marzo de 2010

El aburrimiento y la motivación

Usualmente me pasa que quiero escribir algo pero al mismo tiempo nace como una frase o una idea colgada y como no da para desarrollarlo más, porque perdería la esencia de que sea una frase o una idea colgada, la dejo tirada en el olvido de mi subconsciente.

La motivación surge cuando uno se aburre del aburrimiento y comienza a escribir; claro es el caso de personas que tienen un don o facilidad para escribir y lo hacen. Lo tuve hace un tiempo, creo que lo habré perdido o al menos estoy falto de práctica.

Otro problema que tengo es que escribo en varios lados y eso me saca ideas para escribir, a su vez, en otros lados. ¡Hay que elegir muy bien dónde se escribe!

Ahora es un domingo de mañana algo light, sin mucho que hacer más que pensar algunas cosas para la facu y encarar la semana. Veremos qué pasa, quizás me vuelva el don de escribir de nuevo.