Un broda me lo dijo en joda hace unos días: "Tenés mucho barullo en la cabeza, ese es el problema."
Capaz que hasta lo dijo en serio. De cualquier manera tiene razón, tengo mucho barullo. De ese que no te deja pensar ni escribir claramnete; una sensación horrible de inseguridad y determinación, coraje y miedo, apego y suicidio, pero sobre todo: ambivalencia.
Me pongo a escribir canciones para una mujer sin rostro que a veces le encuentro la boca, otras veces la piel y otras veces la voz; es una hoja en blanco y para peor no sé dibujar. Soy como un guante de manco. Como un guardabarro de jet. Como un snorkel de tiburón.
Un poco de todo, todo de un poco, todo de todo, y bueno... Eso que estás pensando. ¿Será mi designio transitarla así? ¿Estaré maldito o enmaldicionado? Todo parte del barullo que somatizo de a momentos, desde los bostezos hasta el baile enfermizo; todo barullo. Qué barullo. Lo peor es que las mínimas vibraciones ya repercuten en la psique y me hacen perder la brújula de nuevo (con lo que me cuesta mantenerme en un único curso con constancia...).
Para peor tengo un grano en la espalda que me está taladrando la médula. Dios, que termine ya esta semana.